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jueves, 2 de octubre de 2014

Pensar es MALO

Hoy me he puesto a pensar.
¿Qué cosa más rara, verdad?
¿Es eso lo que enseñan en el colegio?
¡No puede ser, sacrilegio!

Sí, hoy me he puesto a pensar,
Mis ideas pueden no ser verdad,
Pero son todo lo que me queda,
Cuando el silencio oprime, ahí están ellas.

Así que pensando y pensando
Estaba intentando descifrar
Por qué nos mandan estudiar tanto
Si al final no vamos a trabajar.

¿Para qué tanto sudor y esfuerzo,
Si después de tanta preparación,
De tanta historia, tanta química y tanto cuento
Tus ambición es sólo eso, ambición?

¿Para qué matarse a estudiar cada tarde
E invertir una millonada en la carrera?
¿Para qué voy yo a esforzarme
Cuando, seamos sinceros, el futuro no espera?

¿Debo trabajar como una mula
Para ganarme al menos un mañana,
Cuando a otro su sangre le asegura
Todos los días, lujos y comodidades pagadas?

Y aún tengo otra pregunta más
(Disculpadme por tanto pensar)
¿Esto, a la gente, le da igual?
¿Esto no causa malestar?
¿Esto no influye en la sociedad?
¿Nadie lo viene a reivindicar?

Oh, estoy segura de que sí lo hacen,
Sí piensan, se cabrean y critican,
Pero son voces errantes,
Voces aisladas por la política.

Porque no les interesa que pensemos,
No les interesa que sepamos,
Lo que les interesa son los borregos,
A los que les vale con ver el telediario.

¡Hay más, gente, hay más
De lo que las noticias se atreven a contar!
¡Hay otros factores que el paro aumentan
Directamente proporcionales a los fraudes a hacienda!

Hay corrupción en cada esquina,
Hay favoritismos y dinero en movimiento,
Hay familia y amigos,  y hay conocimiento
Del delito, pero ¿la ética? ¿Eso existía?

Así que, gente, aprended:
Pensar. Es. Malo.
Podríamos comprender que el poder
No está en muy buenas manos.

Por Cristina

miércoles, 1 de octubre de 2014

Dulce Introducción al Caos (Extremoduro)

Dulce Introducción al Caos
(La Ley Innata)
Extremoduro



¿Cómo quieres que escriba una canción? 
Si a tu lado no hay reivindicación. 

La canción de que el tiempo no pasara, 
donde nunca pasa nada. 

Una racha de viento nos visitó, 
y al árbol ni una rama se le agitó.

La canción de que el viento se parara, 
donde nunca pasa nada. 

Un otoño el demonio se presentó, 
fue cuando el arbolito se deshojó. 

La canción de que el tiempo se atrasara 
donde nunca pasó nada. 

Una racha de viento nos visitó, 
pero nuestra veleta ni se inmutó. 

La canción de que el viento se parara, 
donde nunca pasa nada. 

Mientras tanto pasan las horas, 
sueño que despierto a su vera, 
me pregunto si estará sola 
y ardo dentro de una hoguera. 

¿Cómo quieres que escriba una canción,
si a tu lado he perdido la ambición?

La canción de que el tiempo no pasara, 
donde nunca pasa nada. 

Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas, 
se paró el aguacero ahora somos flotando dos gotas, 
agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor, 
me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor. 

Volar...volar 

Una racha de viento nos visitó, 
y a nosotros ni el pelo se nos movió. 

La canción de que el viento se parara, 
donde nunca pasa nada. 

Ya no queda una piedra en pie, 
porque que el viento lo derribó, 
no, no hay esa canción. 

Ya no queda nada de ayer, 
porque el viento se lo llevó, 
no, no hay esa canción. 

Ya no queda una piedra en pie, 
porque el viento lo derribó, 
no, no hay esa cancion. 

Ya no queda nada de ayer, 
porque el viento se lo llevó, 
no, no hay esa canción. 

Ya no queda una piedra en pie, 
porque el viento lo derribó.
Ya no queda nada de ayer, 
porque el viento se lo llevó.

martes, 30 de septiembre de 2014

El mundo

Despierta y mira a tu alrededor
Rosa no es precisamente el color
De este mundo destrozado
Por la guerra y el odio humano.

Escucha los niños gritar,
Niños inocentes que hoy no tienen pan,
Lo cambiaron por un arma
Para matar, ¿no te duele el alma?

A lo lejos, las campanas del infierno
Suenan, pero nadie las escucha, es un sueño
Del que nadie quiere despertar.
Un sueño de inmundicia: eso es la humanidad.

Muerte, terror y miseria
En cada rincón del mundo, y aquí, en la Feria,
Paseando en coche de caballos, bebiendo rebujito;
Mientras el dolor continúa en países menos ricos.

Pero cambiemos de lugar un momento,
La gente también sufre por condenados inventos
De una sociedad que ya lo tiene todo
Y se dedica a molestar al de diferente modo.

¿Tú no piensas o actúas igual
Que la gente catalogada de “normal”?
¿Tú eres negro, u homosexual,
O de izquierdas, de derechas o antinacional?

Da igual lo que seas, lo que sientas o lo que pienses,
Siempre habrá alguien que te culpe por ser diferente;
Siempre habrá racistas, homófobos y cerrados de mente
Que por política, sexo y color de piel te detesten.

Despierta y mira a tu alrededor
Dime lo que ves: un mundo de dolor.
Un tiempo de guerras y odio,
De chicos que no pueden tener novio,
De gente que pide libertad a gritos,
Y les responden extremistas, a tiros;
Un tiempo de intolerancia
Donde, para la mujer, “derechos” no llega ni a palabra
En países de Oriente Medio.
Y Estados Unidos manda su ejército,
¿Para qué? ¿Para qué quiere Obama el Nobel de la Paz,
Cuando en cada guerra que surge va su parte a reclamar?

Despierta y mira a tu alrededor,
¿Terminará algún día todo éste horror?

Por Cristina 



Después de darle vueltas, me he decidido a subir esta poesía, que ya hace algún tiempo que escribí. Me inspiré en Kokoro GR y en las que ella sube a su blog (merecesseguirviviendo.blogspot.com.es), esos versos tan llenos de crítica, de fuerza, de ideales y de esperanza.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Uno mismo

Hoy, ahora mismo, al mirarme al espejo, me he sorprendido al ver mi cara. No tenía nada especial, sólo era yo. No había cambiado mucho desde que me miré al lavarme los dientes. Pero me ha sorprendido, ha sido extraño encontrarme a mí misma en el espejo. Creo que ha sido por el contraste de estar viendo Precious (he tenido que dejar de verla, por cierto, mi estómago no da para tanto) y de repente… Pues, yo. No sé, es extraño. Me ha hecho preguntarme qué hago ahí, ¿por qué no soy cualquier otra persona? Con la cantidad de gente distinta que hay y en el espejo sólo estoy yo…

Verme así, con las luces del cuarto de baño encendidas y alumbrándome, con esa cara que me es familiar y a la vez desconocida, sin preocupaciones más allá de qué día caerá tal o cual examen; mientras en la penumbra del salón, en la tele, una chica obesa de dieciséis años es maltratada por su madre  y trata de cuidar a su segundo hijo.
Ya sé que sólo es una película, pero esa situación podría ser real para alguien en alguna parte del mundo. Y mientras tanto, me pregunto ¿por qué ese alguien no soy yo, y sin embargo yo soy yo misma? ¿Por qué no he nacido yo en esa otra punta del mundo? ¿Qué es lo que nos determina a ser quienes somos, a estar donde estamos, a tomar las decisiones que tomamos, a nacer donde nacemos? Y no es la genética, porque mis padres podrían haber vivido en Canadá y yo haber nacido en el año 2100 y las cosas serían diferentes. También serían diferentes si yo hubiera tenido otros padres, o si no hubiera tenido hermanos, o si estuviera en otro colegio u otra ciudad. Si yo hubiera tenido otra cara, otras aficiones, otros amigos, otra forma de vestir;  las cosas podrían haber diferentes. Si yo tuviera otra forma de pensar. Si al mirarme al espejo no me hiciera estas preguntas, y si fuera capaz de quedarme a ver la película entera.

Las cosas podrían haber sido diferentes. Yo podría haber sido otra persona. ¿Hubiera sido feliz siendo otra persona? Puede ser. No echaría de menos ser como soy ahora, porque nunca lo habría sido. O quizá sintiera como si me faltara algo, porque esa vida no está hecha para mí.

Igual cada uno tiene una razón de ser, y es como es por una razón. Quizá cada persona decide su vida y a partir de ahí se forja su personalidad; o quizá se le da una vida predeterminada y elige cómo quiere encararla; o puede que sencillamente uno elige cómo quiere ser y a partir de ahí se decida su vida. Incluso puede ser que tu forma de pensar y tu vida estén completamente en tus manos.

Yo sigo siendo yo misma, y sigo viviendo mi vida. Mañana, al levantarme, seguiré siéndolo, y al mirarme al espejo veré la misma cara. Sería un poco raro si no lo hiciera, ¿verdad? Yo no elegí ser así, no cogí y antes de nacer me estructuré mi vida perfectamente, “la madrugada del 26 al 27 de septiembre de 2014 te plantearás tu existencia”; pero sí que puedo elegir cómo reaccionar ante la vida. Puedo decidir si me gusta ser como soy, si quiero cambiar algo, si soy feliz…


Esta reflexión no tiene conclusión, al menos no como a mí me gustaría. He abierto un montón de interrogantes sin cerrar ninguno. Pero es que esas preguntas, por ahora, no tienen respuesta. Tratar de pensar una sólo conduce a más y más preguntas, y ya es suficiente por hoy.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Don't cry

Me dicen que no llore. Me dicen que sea fuerte. Me dicen que siga adelante, que la vida continúa y yo con ella.
Que mi forma de ver el mundo cambiará, que esta situación mejorara; que siempre mejora. Que lo que siento ahora no durará para siempre, pero a mí me da igual que lo haga o que no.
¿Qué más me da, después de todo? ¿Qué me importa? Lo que suceda en el futuro no es más que el resultado de lo que decida ahora. Y ahora no sé qué decisión tomar. Porque no hay una elección correcta, no hay una elección equivocada. No hay un camino bueno, todos parecen trazar un círculo y desembocar aquí. En una nueva recaída.

Me digo que no puedo llorar. Que tengo que ser fuerte. Que he de seguir adelante.
Canto a todo pulmón con el volumen de la música a cien, (o todo lo fuerte que suena la música en mi móvil). Trato de desahogarme escuchando la misma canción una y otra vez y escribiendo estas líneas en la soledad acompañada que es mi cuarto.
La verdad es que quiero llorar. Que no quiero ser fuerte, que es muy difícil. Poner buena cara por las personas que me importan, sin llegar a comprender qué es lo que siento por dentro y sin saber cómo afrontarlo. Sin saber con quién hablar, sin saber en quién confiar. Contándoselo a todos y a ninguno, porque no hay nadie más a quién contárselo.

Supongo que no lloraré. Supongo que seguiré adelante, que me levantaré de nuevo y buscaré otro camino, aunque sepa que volveré a caer.

Porque en eso consiste la vida. En caerse y levantarse. En volver al principio, encajar la decepción y seguir buscando el camino correcto. Y mientras tanto, nos tragamos las lágrimas y tratamos de ser fuertes porque algún día tendremos que llegar.

Don't cry - Guns 'n Roses


sábado, 13 de septiembre de 2014

Roles

Niñas en ciencia y tecnología


 https://www.youtube.com/watch?v=GlMjo11MUiw&feature=youtu.be

Un vídeo inspirador. Cambiemos los roles preestablecidos. Que no nos de miedo mancharnos el vestido.
La ciencia y la tecnología no tienen por qué ser cosas exclusivas para los hombres, no permitamos que nos digan lo contrario.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El vendedor de abanicos

Fui con unas amigas a un café de mi ciudad, y nos sentamos en una mesa al aire libre. Al poco de sentarnos nos abordó un hombre que vendía abanicos. Los llevaba en una bolsa de plástico y, según nos dijo, no sabía hablar inglés (sí, lo sé, información inútil y completamente aleatoria).
Nos contó su triste historia: cómo él se había pasado toda la noche pintando esos abanicos, cómo estaba en el paro y no tenía dinero para dar de comer a su mujer y a su hijo, cómo no le quedaba nada y lo único que podía hacer era pintar abanicos... Me fijé en que su supuesto trabajo era idéntico a uno que había visto yo hace poco en un chino.
Cuando se fue, una de mis amigas nos contó que ya había visto a ese hombre antes por otro barrio, y que no aceptaba limosna, que sólo quería vender su producto.

No sé si ese hombre diría la verdad o no, no sé si quería ese dinero para su familia o para drogas, no sé si habría pintado de verdad los abanicos; sólo sé que parecía sucio, desarreglado y triste; que hablaba francés, como luego demostró, y que vendía abanicos.  Sólo sé que estaba motivado por la desesperación y que no tenía, encontraba o conocía otra forma de obtener dinero. Sólo sé que cuando lo vi me dio lástima y al mismo tiempo quise alejarme de él, porque su aspecto no me inspiraba precisamente confianza.

¿Cuántas personas van a tener que acabar vendiendo abanicos para que reaccionemos? ¿Cuántas personas tendrán que vivir en la miseria? ¿Tendremos que escarmentarlo en la propia piel para comprenderlo? ¿La única manera de empatizar, de ponerse en su lugar, es que nos suceda lo mismo a nosotros?

Demos el primer paso antes de que sea demasiado tarde, confiemos un poco más en el prójimo y menos en la cantidad de dinero que lleva en los bolsillos, en la calidad de su ropa o en su aspecto en general. Porque si fuera otro de nosotros el que estuviera en su lugar, nos gustaría que nos tomasen en cuenta: que no nos trataran como un simple despojo, que la sociedad nos tendiera su mano, y no que nos diera la patada.