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jueves, 15 de diciembre de 2016

Un rincón recóndito

Últimamente vivo en una isla, la única tierra seca en un mar de productividad, y soy la única que no sabe nadar. La isla se llama frustración, y aunque supongo que no es la única del mundo, sí que está bastante aislada. Mi curiosidad murió de hambre y sin ella la motivación ha perdido el rumbo y las ganas de luchar. Estoy aquí atrapada sin idea de cómo salir. O fuerzas para adentrarme a mar abierto.
Por las noches las estrellas brillan lejos con ecos de nostalgia, su luz perdida a millones de años luz de casa, y yo me pregunto dónde está mi luz y si al menos ella ha encontrado una casa.
Al principio empezó tan sutilmente que cuando por fin me di cuenta del cambio ya era algo natural. ¿Llego demasiado tarde? Por el camino se ha quedado la imagen que solía tener de mi misma; la ideal e invulnerable, la perfecta persona que algún día sería. Me ha dejado aquí sola, aislada, alejada del resto; de los que saben continuar con su vida y no tienen miedo al agua. Me ha dejado con preguntas incontestables y una pila de sentimientos que me había prometido no sentir.
Ojalá hubiera alguien en esta isla a quien pasar el peso de la culpa, porque esta soledad se clava a fuego en mi espalda, mi conciencia no descansa y mi pecho sigue sintiendo a su pesar. Solo quedan las canciones con las que nunca había planeado identificarme, su letra dolorosamente cercana y real, más real que nada que el sol o el cielo guarden, más real que lo que alguna vez sentí que era mi hogar y era solo falsa estabilidad emocional.
Una mentira. La promesa de una yo en la que ya no creo. He dejado de creer en mí misma.
Y me he abandonado aquí.

sábado, 1 de octubre de 2016

No digas adiós

Sin darnos cuenta, hemos crecido. Sin pretenderlo, hemos cambiado.
Ahora toca aprender a vivir con ello y no mirar atrás con remordimiento, sino con orgullo. Haber llegado hasta aquí es lo importante, aunque eso haya significado abandonar Nunca Jamás. Hasta pronto, Peter; guarda nuestras aventuras y sueños infantiles. No quiero que me sigas en este camino, todo aquello pertenece ahora a los recuerdos, y los recuerdos son lo único que permanece inmutable en la senda del tiempo que me ha tocado recorrer.
Me habría gustado quedarme para siempre, y ahora que me voy, sé que nunca más voy a volver. Porque la infancia tiene que quedarse en el pasado si pretendo sobrevivir en este viaje y no ahogarme en la magnitud de lo que ya no soy. Te encargo a la niña que fui, puede quedarse, el mundo es un lugar demasiado frío para ella. Déjale que siga creyendo en la magia. Que siga soñando, que siga viviendo aventuras. Que una de las dos lo haga.
Porque yo tengo que seguir adelante para que ella se pueda quedar allí, contigo. Llevármela sería una tragedia. Sería renunciar a mi infancia.
Así que ella se queda, y nunca tendremos que despedirnos. Porque despedirnos significa irse, e irse significa olvidar.
Y yo no quiero olvidar. No es eso lo que significa hacerse mayor.
Hacerse mayor es comprender que el niño que fuimos seguirá viviendo eternamente en Nunca Jamás, en nuestros sueños infantiles, y que no tenemos que forzarle a madurar, ni tratar de vivir esos sueños por él cuando ya hemos crecido demasiado.

domingo, 14 de febrero de 2016

Procrastinación

Procrastinación.
O el arte de fingir que tu corazón aún late.
Ocultar el dolor entre tabletas de chocolate.
Dejar para otro momento la incómoda situación.

Tantas cosas en la cabeza, tan pocas manos para todas,
Que ni el tiempo alcanza a abarcarlas por completo,
y mientras, perdida entre las páginas de este cuento
ves pasar sin remedio las horas.

Bloqueo mental, ansiedad, rabia,
No entender el porqué de tus actos,
dejarte llevar por el mar de palabras
y perder entre excusas los motivos sensatos...

¿Qué más da cuánto sumen dos y dos?
¿Qué te importa la letra de esa canción?
Te despiertas de este sueño de confort y seguridad,
para ver que aunque estés rota, el mundo sigue igual.

¿De qué sirve el propósito si el medio no alcanza?
La energía se agota, la motivación nunca existió.
¿Cuál es el medio cuando el propósito nos falta?
Pones parches para tapar la falta de ambición,

Pero lo cierto es que el vacío sólo crece en tu interior,
Y te preguntas por qué dejas pasar las horas
Sin arreglar el roto que sabes aún pendiente;
Te preguntas por qué las respuestas se pierden
En el tiempo que gastas sin darte cuenta de tu error.

No sabes qué hacer para cambiar el mundo;
Ni si el mundo espera ser cambiado;
Ni si das la talla para salvar lo que queda
De este corazón perdido y desgastado
que sufre por no entender qué se espera
de él, cuando sólo busca ser justo
y encontrar su oportunidad de hacerse ver.

Por Cristina

martes, 24 de noviembre de 2015

The Kids Aren't Alright - The Offspring


Como que a veces te da la sensación de que estás en la cima y al segundo siguiente te encuentras cayendo al vacío. Como que somos humanos y destrozamos cualquier expectativa que nos podamos formar de nosotros mismos. Como que debimos habernos quedado en Nunca Jamás cuando Peter nos dio la oportunidad, porque ahora ya no hay futuro ni marcha atrás, ahora sólo queda madurar y olvidar las falsas esperanzas que nos hicimos en la infancia.

https://www.youtube.com/watch?v=VrZ4sMRYimw



When we were young the future was so bright
(Whao)
The old neighborhood was so alive
(Whao)
And every kid on the whole damn street
(Whao)
Was gonna make it big in every beat

Now the neighborhood's cracked and torn
(Whao)
The kids are grown up but their lives are worn
(Whao)
How can one little street
Swallow so many lives?


Chances thrown
Nothing's free
Longin' for what used to be
Still it's hard
Hard to see
Fragile lives, shattered dreams, yo


Jamie had a chance, well she really did
(Whao)
Instead she dropped out and had a couple of kids
(Whao)
Mark still lives at home 'cause he's got no job
(Whao)
He just plays guitar and smokes a lot of pot

Jay committed suicide
(Whao)
Brandon OD'd and died
(Whao)
What the hell is going on?
The cruelest dream, reality


Chances thrown
Nothing's free
Longin' for what used to be
Still it's hard
Hard to see
Fragile lives, shattered dreams, yo


Chances thrown
Nothing's free
Longin' for what used to be
Still it's hard
Hard to see
Fragile lives, shattered dreams




Fuente: metrolyrics

jueves, 19 de noviembre de 2015

La guerra, la guerra nunca cambia

Recemos por París. Una frase sencilla y sin más intención que la de solidarizarse con lo horribles atentados que tuvieron lugar la fatídica noche del pasado 13 de Noviembre (viernes, como los más supersticiosos se empeñan en recordar.) ¿Hace falta que dé yo también los pormenores de la tragedia? A estas alturas, ya sea por los medios de comunicación, por la prensa o por el boca a boca, todo el mundo se ha enterado de la noticia. Las redes sociales arden con el hastag con el que he abierto esta entrada.

Pero ¿entonces, os preguntaréis, qué hay que contar? ¿Qué hay de nuevo? ¿Qué hay de relevante en lo que yo tenga que decir?
Bien, la importancia de mi opinión la dejaré a juicio personal; pero aún puedo responder el resto de preguntas.

Sucede que, casi al mismo tiempo que la noticia se extendía de click en click por todos los continentes, una segunda corriente de pensamiento se abría paso entre los receptores de este descorazonador mensaje. Protestas contra la hipocresía de esta sociedad que tan simpatizante se acababa de mostrar con lo sucedido en París, pero que ya hacía tiempo que prestaba oídos sordos a los estragos de la guerra en Siria. Voces clamando la injusticia del olvido a la que el vertiginoso ritmo de vida de nuestro egoísmo ha sometido los diversos conflictos que tienen lugar en Oriente Medio.
Y no me malinterpretéis, no pretendo mostrar ninguna clase de maldad oculta en estos actos; sino más bien todo lo contrario. El mundo demanda atención, y es deber nuestro dársela. Pero este malestar general, derivado del hecho de que los pastores hayan desviado la atención del rebaño de las crisis bélicas en marcha, no debe cebarse con los atentados de París para apaciguar su ira. No es racional comparar ambas cosas.
Menospreciar la muerte de más de cien personas simplemente por su nacionalidad, ¿es eso justo? ¿Debemos dejar de sentir lástima, pena, compasión; sólo por el sueldo que cobraban, por el tipo de música que escuchaban? ¿Debemos indignarnos de que se muestre empatía simplemente porque ha ocurrido en Occidente? Y sí, soy perfectamente consciente de que esto se aplica igualmente a los países donde se está librando ahora mismo la Yihad; pero a veces olvidamos que no por ello debe dejar de aplicarse en los países del "Primer Mundo" (que es el primero en todo. Xenofobia incluida.)

La guerra se ha cobrado demasiadas vidas. No tiene sentido obviarlo. Vidas inocentes y no tan inocentes, vidas jóvenes y viejas, vidas tristes y felices. Cada minuto que pasa, cada bomba que cae, cada bala disparada, el número aumenta. En Siria, en Irán; en todas partes. Ataques y atentados y sangre derramada. Llamadlo como queráis. Esto es la guerra. Y la guerra, la guerra nunca cambia.

domingo, 1 de noviembre de 2015

España, eso es lo que pasa (I)

(Para mayor comprensión de la siguiente entrada, o más bien como extensión de la misma, véase Viva España)

Está últimamente en boca de todos, para bien o para mal. Tal vez en un desesperado intento por captar votantes, por "arreglar" (si esto es lo que entienden por arreglar, mal vamos) las últimas reformas en educación que a tanta gente han sacado a la calle, el gobierno ha lanzado una propuesta recién salida del horno que no deja a nadie indiferente: un nuevo título de FP básica en Tauromaquia y Actividades Auxiliares Ganaderas. No bastaba solo con escudar a esos despiadados asesinos tras la declaración de "patrimonio cultural de España", no, ahora van a darles la debida formación. ¿Hay algo mejor en lo que invertir el dinero? Las esplendorosas mentes que dirigen el país parecen pensar que no. ¿Y se supone que tenemos que soportarlo? ¿Que da igual educar a los ciudadanos para ser homicidas? ¿O es que debemos tragarnos acaso eso de "el toro no sufre" o "es una hermosa tradición de nuestra nación"? Hay hermosísimas tradiciones que atentan contra la dignidad de la persona en diversas culturas y religiones, como la ablación (nótese el sarcasmo). Eso sí que lo criticamos a gusto, y nos permitimos el lujo de juzgarlos; esas costumbres no son aceptables en la moderna y progresista sociedad actual. Pero, eh, las corridas (y el resto de crueldades cometidas contra los toros por todo el país) son harina de otro costal. Hay algo noble en la matanza de un animal por puro placer. Es una lucha justa la de un hombre en pleno uso de sus facultades, con espada y muleta, contra un animal nublado por su previo enchiqueramiento. Definitivamente, no es un atentado contra sus derechos.
¡Y todavía intentan desviar nuestra atención con otras situaciones igualmente injustas; como un niño que ha sido pillado con las manos en la masa y se chiva del compañero de al lado! Nadie niega que la forma de tratar a los animales que tiene la industria cárnica es más que reprochable e inhumana; pero ¿vosotros os atrevéis a hablar de maltrato animal? Muy errado no debe andar aquello de que se ve antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

De modo que, recapitulando, el gobierno, agobiado por la cercanía de las elecciones, decide gastar ese dinero que le "sobra" en educación; o lo que es igual, en tratar de desmentir que la mayoría de los toreros carecen de la misma. Porque hay que proteger el patrimonio nacional y callarles la boca a los animalistas estos; y así de paso nos metemos unos pocos de votantes en el bolsillo.
La mayoría de centros públicos siguen careciendo de las infraestructuras, el equipo y el personal suficiente para hacer frente a esta generación de futuros sinvergüenza que se nos viene encima. Quizá invertir un poco menos en sanguinarias y obsoletas "tradiciones" y algo más en ética y valores es lo que realmente convendría a esta sociedad. Y es que quizá eso supondría un peligro para los gobernantes, pues podríamos entonces presentar objeciones coherentes a las burradas que proponen (y tan panchos que se quedan después). Quizá las injusticias que vivimos suceden porque hay quienes prefieren vivir felices en la ignorancia; quienes, simplemente, no pueden salir de ella; y quienes se aprovechan a costa de ambas partes.

viernes, 2 de octubre de 2015

Segunda vida (Between the bars- Elliott Smith y una pequeña reflexión)

Hoy he entrado en esta página y he visto que el último post es de hace casi un año. ¡Increíble! Qué rápido pasa el tiempo. El caso es que me he propuesto darle a esto un poco de vidilla, y ¿cómo mejor que con una preciosísima canción para ir entrando en calor?

https://www.youtube.com/watch?v=hPD-a1FjUtU


Podéis ir dándole al play; que la música empape el alma. Que los tristes acordes de la guitarra de Elliott y su rasgada voz den forma a los más recónditos secretos de nuestro ser.
Todos tenemos esos fantasmas del pasado encerrados bajo llave en un sótano oscuro, ocultos al mundo. Todos tenemos nuestras historias, nuestras cicatrices, nuestras batallas ganadas y perdidas. Las heridas abiertas de la última aún sangran, y tenemos la sensación de haber ido avanzando a trompicones. Confusión, impotencia, dolor; nos embargan y nos asfixian, nos impiden ver más que negrura en el interminable camino que nos queda por delante.
Necesitamos un lugar donde refugiarnos, donde la tempestad no pueda pasar de la puerta, donde poder desahogarnos y respirar sin miedo.
Encontrarlo es la única manera de permanecer a flote en la inestable marea de sentimientos en la que vivimos. Si no, sólo quedan el alcohol y los recuerdos.

Drink up, baby, stay up all night
Whith the things you could do, you won't, but you might
The potential you'll be, that you'll never see
The promises you'll only make

Drink up with me now, and forget all about
The pressure of days, do what I say
And I'll make you okay and drive them away,
The images stuck in your head

People you've been before
That you don't want around anymore,
That push and shove, and won't bend to your will
I'll keep them still.

Drink up, baby, look at the stars
I'll kiss you again between the bars
Where I'm seeing you there, with your hands in the air
Waiting to finally be caught.

Drink up one more time and I'll make you mine
Keep you alone, deep in my soul
Separate from the rest, where I like you the best
And keep the thingsyou forgot.

People you've been before
That you don't want around anymore,
That push and shove, and won't bend to your will
I'll keep them still.

Nota: la canción no me pertenece, Elliott Smith está muerto y no sé exactamente quién tiene el copyright ahora; no soy yo. Pero el resto de texto de esta entrada sí es mío.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Ébola

Pensar que el ébola tendría cura,
antes era una maldita locura.
Y pensar que los muertos se reducirían a la mitad…
¡Algo imposible de vaticinar!
Pensar que pudiera llegar a occidente,
esa parte del mundo tan celosamente aislada,
con medios, pero sin coraje suficiente
para ayudar en una situación desesperada;
pensar que aquí nos podríamos contagiar,
que hacer lo correcto y repatriar
a los misioneros sería después una “falta”;
que los egoístas que de ello dan queja no saltan,
precisamente, la valla de Melilla por un futuro mejor.
¡Que aquí hablamos mucho, pero no hay nada de acción!

Quién diría que los telediarios
darían tanto bombo a la noticia
de la pobre enfermera contagiada.
Y quién diría que la primicia
sería esa a diario,
como si de lo demás, no hubiera nada.
Todo lo que se dice y se comenta
es sobre el ébola últimamente.
Todo lo que la gente tiene en mente
todo en lo que pensar se nos deja.
Y estos medios comprados
que hablan de lo que les da la gana,
olvidan mil enfermedades,
niños que mueren olvidados,
adultos que viven sin nada
y dinero que se roba a raudales.

Pero no todo es negativo:
¡La enfermera contagiada ha sobrevivido!
Ahora preguntan
de quién es la culpa,
como si no lo hubieran ya decidido.
Como si esto fuera una novedad,
como si nunca hubiera dado que hablar
ni nos hubieran metido en la cabeza
que el error fue exclusivo de ella.

Un último punto a destacar
(os dejo a vosotros la parte de juzgar
la actitud de nuestra sociedad).
Nos preocupa más que aquí muera un perro
(vale, no lo niego, yo también lo siento)
que allí, en África, miles de negros.

Escribí esta poesía hace algún tiempo, pero no me animaba a subirla, no sé por qué. El caso es que al final lo he hecho. Aquí está, para vuestro disfrute (si es que verdaderamente hay más gente ahí fuera leyendo esto).

jueves, 2 de octubre de 2014

Pensar es MALO

Hoy me he puesto a pensar.
¿Qué cosa más rara, verdad?
¿Es eso lo que enseñan en el colegio?
¡No puede ser, sacrilegio!

Sí, hoy me he puesto a pensar,
Mis ideas pueden no ser verdad,
Pero son todo lo que me queda,
Cuando el silencio oprime, ahí están ellas.

Así que pensando y pensando
Estaba intentando descifrar
Por qué nos mandan estudiar tanto
Si al final no vamos a trabajar.

¿Para qué tanto sudor y esfuerzo,
Si después de tanta preparación,
De tanta historia, tanta química y tanto cuento
Tus ambición es sólo eso, ambición?

¿Para qué matarse a estudiar cada tarde
E invertir una millonada en la carrera?
¿Para qué voy yo a esforzarme
Cuando, seamos sinceros, el futuro no espera?

¿Debo trabajar como una mula
Para ganarme al menos un mañana,
Cuando a otro su sangre le asegura
Todos los días, lujos y comodidades pagadas?

Y aún tengo otra pregunta más
(Disculpadme por tanto pensar)
¿Esto, a la gente, le da igual?
¿Esto no causa malestar?
¿Esto no influye en la sociedad?
¿Nadie lo viene a reivindicar?

Oh, estoy segura de que sí lo hacen,
Sí piensan, se cabrean y critican,
Pero son voces errantes,
Voces aisladas por la política.

Porque no les interesa que pensemos,
No les interesa que sepamos,
Lo que les interesa son los borregos,
A los que les vale con ver el telediario.

¡Hay más, gente, hay más
De lo que las noticias se atreven a contar!
¡Hay otros factores que el paro aumentan
Directamente proporcionales a los fraudes a hacienda!

Hay corrupción en cada esquina,
Hay favoritismos y dinero en movimiento,
Hay familia y amigos,  y hay conocimiento
Del delito, pero ¿la ética? ¿Eso existía?

Así que, gente, aprended:
Pensar. Es. Malo.
Podríamos comprender que el poder
No está en muy buenas manos.

Por Cristina

domingo, 28 de septiembre de 2014

Uno mismo

Hoy, ahora mismo, al mirarme al espejo, me he sorprendido al ver mi cara. No tenía nada especial, sólo era yo. No había cambiado mucho desde que me miré al lavarme los dientes. Pero me ha sorprendido, ha sido extraño encontrarme a mí misma en el espejo. Creo que ha sido por el contraste de estar viendo Precious (he tenido que dejar de verla, por cierto, mi estómago no da para tanto) y de repente… Pues, yo. No sé, es extraño. Me ha hecho preguntarme qué hago ahí, ¿por qué no soy cualquier otra persona? Con la cantidad de gente distinta que hay y en el espejo sólo estoy yo…

Verme así, con las luces del cuarto de baño encendidas y alumbrándome, con esa cara que me es familiar y a la vez desconocida, sin preocupaciones más allá de qué día caerá tal o cual examen; mientras en la penumbra del salón, en la tele, una chica obesa de dieciséis años es maltratada por su madre  y trata de cuidar a su segundo hijo.
Ya sé que sólo es una película, pero esa situación podría ser real para alguien en alguna parte del mundo. Y mientras tanto, me pregunto ¿por qué ese alguien no soy yo, y sin embargo yo soy yo misma? ¿Por qué no he nacido yo en esa otra punta del mundo? ¿Qué es lo que nos determina a ser quienes somos, a estar donde estamos, a tomar las decisiones que tomamos, a nacer donde nacemos? Y no es la genética, porque mis padres podrían haber vivido en Canadá y yo haber nacido en el año 2100 y las cosas serían diferentes. También serían diferentes si yo hubiera tenido otros padres, o si no hubiera tenido hermanos, o si estuviera en otro colegio u otra ciudad. Si yo hubiera tenido otra cara, otras aficiones, otros amigos, otra forma de vestir;  las cosas podrían haber diferentes. Si yo tuviera otra forma de pensar. Si al mirarme al espejo no me hiciera estas preguntas, y si fuera capaz de quedarme a ver la película entera.

Las cosas podrían haber sido diferentes. Yo podría haber sido otra persona. ¿Hubiera sido feliz siendo otra persona? Puede ser. No echaría de menos ser como soy ahora, porque nunca lo habría sido. O quizá sintiera como si me faltara algo, porque esa vida no está hecha para mí.

Igual cada uno tiene una razón de ser, y es como es por una razón. Quizá cada persona decide su vida y a partir de ahí se forja su personalidad; o quizá se le da una vida predeterminada y elige cómo quiere encararla; o puede que sencillamente uno elige cómo quiere ser y a partir de ahí se decida su vida. Incluso puede ser que tu forma de pensar y tu vida estén completamente en tus manos.

Yo sigo siendo yo misma, y sigo viviendo mi vida. Mañana, al levantarme, seguiré siéndolo, y al mirarme al espejo veré la misma cara. Sería un poco raro si no lo hiciera, ¿verdad? Yo no elegí ser así, no cogí y antes de nacer me estructuré mi vida perfectamente, “la madrugada del 26 al 27 de septiembre de 2014 te plantearás tu existencia”; pero sí que puedo elegir cómo reaccionar ante la vida. Puedo decidir si me gusta ser como soy, si quiero cambiar algo, si soy feliz…


Esta reflexión no tiene conclusión, al menos no como a mí me gustaría. He abierto un montón de interrogantes sin cerrar ninguno. Pero es que esas preguntas, por ahora, no tienen respuesta. Tratar de pensar una sólo conduce a más y más preguntas, y ya es suficiente por hoy.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Don't cry

Me dicen que no llore. Me dicen que sea fuerte. Me dicen que siga adelante, que la vida continúa y yo con ella.
Que mi forma de ver el mundo cambiará, que esta situación mejorara; que siempre mejora. Que lo que siento ahora no durará para siempre, pero a mí me da igual que lo haga o que no.
¿Qué más me da, después de todo? ¿Qué me importa? Lo que suceda en el futuro no es más que el resultado de lo que decida ahora. Y ahora no sé qué decisión tomar. Porque no hay una elección correcta, no hay una elección equivocada. No hay un camino bueno, todos parecen trazar un círculo y desembocar aquí. En una nueva recaída.

Me digo que no puedo llorar. Que tengo que ser fuerte. Que he de seguir adelante.
Canto a todo pulmón con el volumen de la música a cien, (o todo lo fuerte que suena la música en mi móvil). Trato de desahogarme escuchando la misma canción una y otra vez y escribiendo estas líneas en la soledad acompañada que es mi cuarto.
La verdad es que quiero llorar. Que no quiero ser fuerte, que es muy difícil. Poner buena cara por las personas que me importan, sin llegar a comprender qué es lo que siento por dentro y sin saber cómo afrontarlo. Sin saber con quién hablar, sin saber en quién confiar. Contándoselo a todos y a ninguno, porque no hay nadie más a quién contárselo.

Supongo que no lloraré. Supongo que seguiré adelante, que me levantaré de nuevo y buscaré otro camino, aunque sepa que volveré a caer.

Porque en eso consiste la vida. En caerse y levantarse. En volver al principio, encajar la decepción y seguir buscando el camino correcto. Y mientras tanto, nos tragamos las lágrimas y tratamos de ser fuertes porque algún día tendremos que llegar.

Don't cry - Guns 'n Roses


martes, 9 de septiembre de 2014

Un lugar al que regresar

¿Qué pasa cuando das tu confianza a la persona equivocada? Sólo es cuestión de tiempo que tu error te pase factura. ¿Y qué ocurrirá cuando lo haga? Todo tu mundo se derrumbará, porque es un mundo que habías construido alrededor vuestro, y esa persona ha salido de tu vida de forma abrupta, traicionera. El lugar que ocupaba se vuelve una herida profunda que no deja de sangrar.
Y ya podrás estar triste, que estarás solo. La soledad acaparará el tiempo que antes pasabais juntos, y nunca más podrás huir con él (o ella) de esa parte de tu vida que tanto te costaba afrontar, que tanto daño te hacía, porque ya no estará. Ya no habrá un lugar al que regresar.

Y cuando las cosas te salga mal aún le recordarás. Pensarás en poner algún mensaje, en llamar por teléfono, en mandar un correo o presentarte en su casa. Porque necesitas hablar desesperadamente con alguien y ella fue la única (o la última) persona en la que confiaste de verdad. Pero no puedes, no podrás, refugiarte en ella  ya no será una opción. Ya no habrá un lugar al que regresar.

El tiempo pasará y quizá logres superarlo, pero un simple gesto o un cartel por la calle siempre te harán recordar. "¿Cómo estará? ¿Por dónde andará? ¿Qué hará?". Tendrás ganas de que volváis a veros, a hablar como antes, como antes de que perdierais el contacto.
Pero entonces recordarás también por qué dejasteis de hablaros. Y la herida se abrirá de nuevo.

Porque ya no hay un lugar al que regresar.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Sobre los sueños (1ª parte)

Hoy no puedo dormir. ¿La razón? Ni yo misma la sé. Llevo un rato en la cama dando vueltas y más vueltas y he decidido ponerme a escribir. Pero ¿qué puedo decir?

Voy a hablar de sueños. Los deseos más íntimos de una persona, sus anhelos más profundos; muchas veces sólo posibles en la imaginación de quien los alberga.
Los sueños y las esperanzas que tenemos de, por ejemplo, lo que nos depara el futuro, son el motor que nos impulsa a vivir y a mejorar lo que hemos llamado "vida", pero, que sin este aliciente, no sería más que el paso previo a la muerte.
Todo el mundo tiene sueños. Sueños que quiere hacer realidad, por los que luchar y no rendirse. Esos sueños nos mueven y nos ayudan a continuar en éste mundo, que sin ellos se mostraría tan vacío como en realidad lo está la gente que no sueña.

Yo también tengo sueños.

Pero la vida nos trae decepción tras decepción y pronto te das cuenta de que todo en lo que creías ya no sirve, que tus sueños nunca se cumplirán por muy fervientemente que lo desees ni por mucho que te esfuerces. Todos tus anhelos se han convertido en desengaños, y aún así tienes que seguir adelante.
¿Por qué? Ya no hay nada por lo que luchar, se ha ido todo al garete, cualquier ilusión que pudieras albergar se deshizo con el paso del tiempo y el pesimismo insaciable de esta sociedad; todo lo que alguna vez quisiste, creíste o imaginaste fue consumido por la tendencia voraz de realismo en la que ha caído el mundo. Ya no hay lugar para sueños ni para soñadores, de modo que, ¿por qué seguir adelante?
Es una buena pregunta. Hoy, ahora, lo vemos todo oscuro. No hay luz que nos guíe ni objetivos que perseguir. No hay nadie que nos tienda la mano porque nadie se fija en nosotros, no nos ven porque están cegados por su "realidad", una realidad en la que la esperanza ha muerto y el egoísmo es el pan de cada día.
Pero el sol no puede permanecer oculto para siempre, volverá y brillara de nuevo, y podremos seguir adelante. Con un poco de suerte, habrá alguien que abra los ojos y nos dé la mano, y ya no estaremos solos en ese camino donde "sueños" también es sinónimo de "realidad" y no significa "inalcanzable".

No quería hacer esto demasiado personal pero a la vez quería expresar bien lo que siento.
Y ésta es la mierda que sale cuando tratas de hacer todo y nada, cuando es tarde pero no puedes dormir, cuando no eres capaz de expresar lo que sientes y sólo escribes tonterías.
Pero aún así lo subo, porque por muy estúpido que se lea y lo poco productivo que haya sido escribirlo, es lo mejor, por no decir lo único, que puedo hacer ahora mismo y que, muy posiblemente, podré hacer jamás.

martes, 2 de septiembre de 2014

Vivir en el pasado

  Hay personas que creen no estar hechas para vivir en ésta época. Que suspiran con nostalgia y se asoman a la ventana de los libros de historia, añorando lo que pudo ser su vida en un tiempo pasado.
Hay personas que se encierran en sus ensoñaciones y no quieren salir a la realidad, porque el presente es demasiado aburrido para ellas.
Esas personas se preguntan por qué no pudieron nacer antes, en un tiempo pasado, un tiempo mejor del que sólo quedan vestigios y cuya grandiosidad conocen a través del arte que floreció en ese entonces.
Esas personas sólo son capaces de ver lo que ya ocurrió, viven en una fantasía y no quieren despertar y vivir la realidad, una realidad para ellos "imperfecta" de la que huyen refugiándose en sus sueños de una época dorara que no se repetirá.

Pero a veces, las personas tenemos que abrir los ojos y ser conscientes de lo que nos rodea. Vivir en el pasado no nos permite entender el presente, disfrutar lo que tenemos ni descubrir nuestro futuro.
Vivir en el pasado es quedarse atrapado en un lugar que ya no existe más que en el recuerdo, convirtiéndonos nosotros mismos en un recuerdo y siendo poco a poco olvidados por las generaciones venideras, que encontrarán en el presente que nosotros abandonamos su pasado idílico.

¡Despertad! Y mirad a vuestro alrededor. ¿No veis la magia de ese tiempo que añoráis, transformada en el presente que vivís? Porque está aquí, nunca se ha ido y sólo es obviada por aquellos que desprecian el tiempo que les ha tocado afrontar.
No seríamos más felices en otro tiempo porque, por mucho que nuestra alma romántica y soñadora pretenda trasladarnos a ésa otra época, éste es nuestro presente y estamos hechos para él. Nunca seremos felices si nos lamentamos por algo que nunca tuvimos, el pasado pertenece al pasado y vivir en él es negarnos a nosotros mismos.
En la foto, Gil Pender (Owen Wilson), de Midnight in Paris (por Woody Allen).

Salir adelante

Hay cosas que no se pueden expresar con palabras, les vienen demasiado pequeñas. A otras, sin embargo, las palabras les vienen demasiado grandes.
No sé si éste es el primer o el segundo caso, o puede que simplemente sea yo y mi imposibilidad de explicar mis sentimientos, y todo esto sea en realidad una pérdida de tiempo que se pueda resumir en una línea. Sea lo que sea, los hechos no cambian, y lo que me hacen sentir tampoco.

Quiero olvidarme de todo y enterrarlo bien profundo para que nadie lo vuelva a ver jamás. Quiero gritarlo a los cuatro vientos y que el mundo se entere de una vez por todas. Quiero no creerle y enfadarme. Quiero creerle y dejarme arrastrar por la marea. Quiero entender por qué me afecta tanto. Dejemos un segundo lo que quiero, no estoy sacando nada en claro.
Estoy dolida, no lo puedo evitar. También estoy enfadada. Conmigo misma, por dejarme embaucar. Con la otra parte por quererse aprovechar.
¿Y qué si al final es verdad? La persona que fue ya no está, nosotros mismos nos ocupamos de que así sea. Verdad o mentira, he comprendido que, hasta cierto punto, no necesitaba creerle para quererle, pero el engaño duele y no hay marcha atrás.

De modo que, en cierto sentido, ha muerto. Y con él ha muerto una parte de todos nosotros. ¿Qué nos queda ahora? Dolor.
Tratamos de seguir adelante como si nada, pero no lo hacemos. No podemos. Es demasiado cruel. No podemos hacer como si nunca existiera, pasar página no es arrancar la que ya habíamos escrito.
¿Qué podemos hacer entonces? Apechugar. Aceptar lo que ha pasado y seguir adelante. No olvidar pero tampoco recordarlo con rencor. Pasó porque tenía que pasar, y podemos aprender de ello.

"La vida viene a ser nació y murió. Son los pequeños detalles del camino los que marcan la diferencia, porque en realidad es siempre igual, siempre lo mismo". O algo así dice Neil Gaiman en uno de sus libros (lo he adaptado un poco). Este detalle puede marcar nuestras vidas, así que hay que atesorarlo y no arrepentirnos de ello. Sufrir es natural y es humano, y nos permite saborear mejor la felicidad que está por venir.
Me va a costar superar ésto. Es una herida que no termina de cerrarse, al contrario, parece abrirse más con cada segundo que pasa, y cuando apenas consigo quitármelo de la cabeza centrando mi atención en otra cosa puedo verlo acechando en los recovecos de mi mente; dispuesto a salir de nuevo a la luz, dispuesto a doler otra vez. Pero, como toda herida, terminará sanando, su cicatriz será sólo un recuerdo y aprenderé de ella.

Por último, como aspirante a escritora, me gustaría cerrar diciendo que un escritor es la suma de sus experiencias (Un invierno en la playa), tanto buenas como malas. Antes pensaba que yo no había empezado aún mi vida como escritora porque mis experiencias han sido bastante cortas y nada extraordinarias. Ahora puedo decir que mi carrera comienza.

Sé que os quiero y que nunca lo olvidaré.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Cambio de planes

El curso ya ha acabado, de hecho, está a punto de empezar de nuevo; y yo vengo a subir otra entrada.
No sé por qué lo hago, ni de qué quiero hablar. Hay mil cosas bullendo en mi cabeza, millones de ideas que quiero expresar y dar a conocer al mundo, y a la vez, no hay nada que decir, nada que escribir aquí, nada que compartir.

¿Cuál es la finalidad de éste blog?

Antes estaba muy clara, era un trabajo de clase. Pero ¿qué queda ahora? ¿Por qué lo continúo?
Quizá me parece una buena manera de contribuir al mundo, de que perdure algo de mí cuando yo ya no esté. O quizá me parece una buena manera de liberarme, de ser lo que quiero y decir lo que quiero sin . Aquí, en este espacio al alcance de todos pero que nadie leerá nunca.
Puedo usarlo de diario o escribir reportajes. Puedo subir una poesía o un vídeo que encuentre en youtube. Puedo mostrar mis sentimientos o mentir descaradamente y a todo el mundo le importará un bledo, pero yo me habré desahogado a gusto.

Así que creo que eso es lo que será éste blog de ahora en adelante. Todo y nada.

Como no sé qué más decir por hoy (muy típico, me propongo subir una entrada y luego no se me ocurre nada), lo voy a dejar aquí.