Hay personas que se encierran en sus ensoñaciones y no quieren salir a la realidad, porque el presente es demasiado aburrido para ellas.
Esas personas se preguntan por qué no pudieron nacer antes, en un tiempo pasado, un tiempo mejor del que sólo quedan vestigios y cuya grandiosidad conocen a través del arte que floreció en ese entonces.
Esas personas sólo son capaces de ver lo que ya ocurrió, viven en una fantasía y no quieren despertar y vivir la realidad, una realidad para ellos "imperfecta" de la que huyen refugiándose en sus sueños de una época dorara que no se repetirá.
Pero a veces, las personas tenemos que abrir los ojos y ser conscientes de lo que nos rodea. Vivir en el pasado no nos permite entender el presente, disfrutar lo que tenemos ni descubrir nuestro futuro.
Vivir en el pasado es quedarse atrapado en un lugar que ya no existe más que en el recuerdo, convirtiéndonos nosotros mismos en un recuerdo y siendo poco a poco olvidados por las generaciones venideras, que encontrarán en el presente que nosotros abandonamos su pasado idílico.
¡Despertad! Y mirad a vuestro alrededor. ¿No veis la magia de ese tiempo que añoráis, transformada en el presente que vivís? Porque está aquí, nunca se ha ido y sólo es obviada por aquellos que desprecian el tiempo que les ha tocado afrontar.
No seríamos más felices en otro tiempo porque, por mucho que nuestra alma romántica y soñadora pretenda trasladarnos a ésa otra época, éste es nuestro presente y estamos hechos para él. Nunca seremos felices si nos lamentamos por algo que nunca tuvimos, el pasado pertenece al pasado y vivir en él es negarnos a nosotros mismos.
En la foto, Gil Pender (Owen Wilson), de Midnight in Paris (por Woody Allen).
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